Muy buenas de nuevo. Se avecina un fin de semana muy completo y de «D-iversión» como la «D» de DESAFÍO INVERNAL. Pero este año la «D» se podría adjudicarsela a Desdicha, por todo lo que ha sucedido hasta poder terminar el mismo.
Para empezar, es costumbre que haya un poco de jaleo en el momento de inscribirse al Desafío. Ya que somo unos ansias y el pobre servidor no puede gestionar tal cantidad de tráfico de datos y de consultas. Después tuvimos problemillas con la solicitud de las habitaciones. La verdad que parecía que había un poco de «D-esbarajuste». Pero luego nos enteramos que el pobre Picha estuvo un poco «D-escompuesto».
Superada la primera prueba del Desafío, empiezan los preparativos el viaje de ida. El grupo de Whatsapp de los que nos juntamos cada año empieza con la primera pregunta. «¿Dónde va a ser el hotel?», pregunta que contesta el lugar donde se celebrará el Desafío Invernal 2026.
Una vez que se sabe el lugar viene la siguiente pregunta, «¿Quién va a salir el viernes?». Seguida de «¿A qué hora vais a salir?».
Es el ritual de cada año y que empieza a despertar las mariposas del estómago. Y que da comienzo a la cuenta atrás para el Día D.
Por fin llegó el Día D. Y seguimos con los imprevistos del Desafío 2026. De la lista se descuelga nuestro amigo Javi, al que le surgió un imprevisto a ultísima hora. Una pena la verdad, pero son gajes del oficio.
Lo siguiente es llegar a la gasolinera a repostar antes de emprender el camino de ida. Y la primera en la frente. La tapadera del depósito de KaTY dice que no quiere abrirse. Me tocó sacar las herramientas y quitarle los tornillos para poder abrir la tapadera.
Por fin, podemos repostar y estamos preparados para continuar la marcha.
Juanlu y Andréhh (con H aspirada) llegaron unos minutos tarde porque tuvieron que darse la vuelta, ya que se habían olvidado el soporte de Roadbook en casa. Jejeje.
Bueno ya preparados para salir, la pantala de KaTY me indica que la pila del mando necesita un cambio de pila. Jejeje Otra «D-ificultad» a salvar. Y al arrancar veo que Andréhh menea la cabeza al hacer la primera foto con la cámara. Y lo primero que me vino a la cabeza es que se me ha olvidado ponerle la tarjeta de memória. Y efectivamente ese era el problema. Suma y sigue con la «D».
Pero somos personas con «D-esición», a los que no nos echa para atrás minucias como las que estábamos sufriendo. Así que hicimos una breve parada en Alcalá la Real (
https://alcalalareal.es/) para comprar una pila para el mando de KaTy y una tarjeta de memoria para la cámara. Tarjeta de 64 Gb, caballo grande ande o no ande, que nos costó un euro más cara que la de 32 Gb, y que nos daría quebraderos de cabeza dentro de un rato. Todo ello lo encontramos en la Papelería «El Pupitre» (https://www.libreriapupitre.es/es/). Con los problemas resueltos, buscamos un sitio para tomarnos un cafelillo. Así que nos paramos en la puerta de la churrería «El Ferial».
Nada más entrar nos escamó que uno de los trabajadores estuviera ya con la escoba en la mano. Y preguntamos si estaban cerrando. La respuesta fue «Sí». Jejeje la maldición de la «D». Pero nuestro angel de la guarda se apiadó de nosotros y se ve que las dueñas de la churrería también, ya que nos pusieron el café, pero nos dijeron que churros no podía ser porque se habían acabado.
Mientras nos tomábamos el café, aprovechamos para cambiar pilas y tarjetas de memoría. Pero de nuevo tuvimos un revés. La cámara decía que 64Gb de tarjeta de memoria era mucho para ella. Menos mal que tenía otra de 16 Gb en el móvil y pude usar esa para poder grabar las fotos del viaje. Porque sino, este año nos hubieramos quedado sin la parte gráfica del Desafío.
Por fin parecía que las «D-escalabros» habían finalizado. Así que abandonamos Alcalá la Real por la A-403, siempre en busca de nuestro «D-estino». Una vez pasada la localidad de Darro tomamos la A-92 saliéndonos en la salida 288 para evitar la autovía.
Abandonamos la A-92 para continuar por la A-4100, y es que un viaje en moto se disfruta más por carreteras secundarias, ya que te llevan a disfrutar de lugares como en esta ocasión. La A-4100 se encuentra en pleno corazón del Geoparque de Granada (Hoya de Guadix), famoso por las «cárcavas o badlands» que evocan al paisaje lunar.
Dejamos atrás Guadix por la GR-5104, acompañados todo el rato con las vistas del Parque Nacional de Sierra Nevada, con sus picos nevados. Esto hacía que la temperatura fuera muy baja durante esta parte del viaje.
Al llegar a La Calahorra (https://www.lacalahorra.es/inicio/) nos da la bienvenida el famoso Castillo de Calahorra (https://castillolacalahorra.com/) datado del siglo XVI y que es el primer edificio en la Península Ibérica en estilo renacentista. Y que seguramente habréis visto en muchas ocasiones en el cine, ya que sale en películas como «El viento y el león» (Sean Coonery), «La casa del dragón» (precuela de «Juego de Tronos») y "Assassin's Creed». Es más en sus alrededores se han filmado también «Doctor Zhivago» y «El Bueno, el Feo y el Malo».
Ya con la barriga llena y el chubasquero puesto, nos preparamos para la subida al Puerto de la Ragua. Poco a poco, se notaba que la temperatura iba bajando. De hecho al llegar al puerto nos encontramos con nieve. Jejeje. Así que había que hacer la «Fotopostureo» de overlander. Jejeje.
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Decidimos continuar la marcha en dirección a Almería, por lo que tuvimos que bajar el Puerto de la Ragua; sobre todo porque empezaban a caer copos de nieve. Je, je, je, ¡qué bonita la nieve! Pero, de repente, empezó a granizar y cubrió la carretera por completo. Un dedo de bolitas blancas la convirtió en una auténtica pista de patinaje. Y ¡zas!... La moto de Juanlu empezó a «D-eslizar» de la parte trasera y no pudo evitar el fatídico momento de la caída. Yo, que iba detrás, apreté el «anillo contractil» y empecé a frenar apoyando los pies como si fueran esquís. Una vez que logré detener a KaTY, fui a ayudar a mis compañeros de viaje.
Lo siguiente que hicimos fue dejar que pasara un coche para que nos fuera abriendo camino con sus roderas, lo que nos brindaba una zona limpia de asfalto. Y, para rematarlo todo, apareció la niebla.
Tras el «D-escalabro», abandonamos la provincia de Granada para adentrarnos en la de Almería por la AL-5402, que nos brindaba unas vistas estupendas, cuando la niebla nos lo permitía.
Al llegar a la localidad de Laujar de Andarax (https://www.laujardeandarax.es/) tomamos la A-348 en dirección a Almería, disfrutando de los diversos parajas que nos pringa la Alpujara Almeriense.
Creo que aún no os he dicho el lugar de salida del Desafío 2026, pues el siguiente cartel os dará una gran pista.
Sí, volvemos a repetir Roquetas de Mar (https://roquetasdemar.es/). Volvemos al Mediterraneo el cual nos deja una imagenes impresionantes.
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Ya en Roquetas de Mar, lo primero que hicimos fue realizar una pequeña compra en esa cadena de supermercados del señor Roig. La siguiente parada fue en una farmacia para comprar una crema para las molestias que tenía Andréhh (con hache aspirada). Pero la «D» volvió a hacer de las suyas: en esta ocasión, la pobre KaTY sufrió un «D-esmayo», pues la batería decidió que no tenía ganas de arrancar.
Y aquí es donde siempre digo que la comunidad motera y el espíritu del Desafío salen a la luz. Un «D-esafiero» se paró al verme desmontar la tapa lateral de la batería y me ofreció su arrancador para que pudiera llegar al «D-estino».
Le mando un saludo desde este humilde blog a ese compañero por su detalle.
Por fin hemos llegado a nuestro destino, con nuestros más y nuestros menos. En ese momento, mi pensamiento estaba en descargar a KaTY y pasar la verificación. De este modo, la pobre KaTY podría descansar un poco y así veríamos si el susto anterior era solo eso: un susto.
En esta ocasión, nos hospedamos en el Hotel Playa Capricho (https://www.senatorhr.com/playacapricho-hotel/). Como podéis ver en las fotos, la habitación era digna del descanso del guerrero tras un Desafío largo. Y me refiero a largo porque estos de la organización nos la jugaron... Ya os lo contaré más adelante.
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Mi intención era poder visitar a mi Tía que vive en Aguadulce, pero con el problema que tenía KaTY no quería tentar la suerte. Así que una ducha rapidita y bajar a saludar a los amigos que sólo vemos de Desafío en Desafío. Además, nos acercamos a recepcionar el kit para el día siguente.
Este año nos quedamos sin el famoso «briefing» donde Er Picha nos deleita con sus chascarrillos para amenizar la explicación de los puntos importantes de la ruta.
Así que, tras esperar a los rezagados, pusimos rumbo al comedor para disfrutar del bufé. Lo mejor, sin duda, fue el postre: unas tortitas con helado que estaban de vicio. ¡Ummm!"
Después del ágape, pasamos el rato charlando y poniéndonos al día con aquellos que llevábamos tiempo sin ver. Tras un par de refrescos —algunos aliñados y otros sin aliñar—, decidimos subir a la habitación para dejar todo preparado y relajarnos antes de empezar el Desafío.
Llegó el día D: nos levantamos con la ilusión del que va al gimnasio un dos de enero. Nos pusimos parte de la armadura antes de bajar a desayunar y reponer fuerzas para la jornada que nos esperaba. Con los deberes hechos, fuimos al aparcamiento a preparar a KaTY, rezando para que arrancara sin problemas.
Pulsamos el botón de arranque y KaTY rugió como si nada. Con una sonrisa a medias debajo del casco me uní a Juanlu, Alejandro y Andréhh (con H aspirada). A este último tenemos que agradecerle enormemente que haya hecho de fotógrafo oficial durante el viaje, ¡así que muchas gracias por las magníficas imágenes que acompañan este blog!
Comenzamos en la primera viñeta del Roadbook con un giro a izquierda, siguiendo las indicaciones hasta la Plaza Corazón Mito y su monumento al donante de sangre. Desde allí, contemplamos un amanecer sobre el Mediterráneo de los que no tienen precio. Para rematar el momento, nos encontramos con Antonio, que se sumó al grupo.
Desde aquí, todo consistía ya en alejarnos del mar. Primero tomamos la autovía en dirección a
El Ejido (https://turismo.elejido.es/), donde nos adentramos en el interior de la provincia de Almería.
Tras dejar atrás localidades como
Dalías (https://dalias.infototem.es/) y
Berja (https://www.berja.es/), llegamos al embalse de Benínar, alimentado por las aguas que bajan de Sierra Nevada. De hecho, desde sus orillas se puede ver el pico del Almirez, que mide 2514 m de altura y cuya cumbre se encontraba nevada.
Continuamos por la A-1175, adentrándonos en la provincia de Granada y disfrutando de las curvas que nos brindaban esta ruta y la GR-6202.
Al final de la GR-6202 la ruta continúa por la GR-5202 en dirección a Murtas. Se sigue por esta hasta encontrar un cartel que indica «A-348 (Uguíjar - Guadix)». Si se busca en "San Google Maps", éste indicará que es la A-348a, pero en el terreno la nomenclatura de la carretera es la A-4136.
La siguiente indicación del Roadbook es tomar la
A-348 dirección a
Cádiar, para con posterioridad tomar el desvío hacia
Tovizcón disfrutando de una carretera con curvas y buen asfalto.
Poco antes de llegar a
Trovizcón la ruta se desvía por la
A-4130 en dirección a
Almejíjar. No se abandonaría esta vía, de modo que se pasaría por localidades como
Notaez, Almegíjar, Juviles, Alcutár, Mecina de Bombarón, Mecina de Alfahar, Mairena o Laroles, esta última sería el final de la
A-4130 o el principio. Ya que une esta localidad con
Trovizcón.
Durante este recorrido disfrutamos de curva tras curva, por la
Alpujarra Granadina.
Ya en la localidad de Laroles, se toma la A-337 en dirección a Guadix, la misma carretera que habíamos recorrido el día anterior y donde habíamos sufrido el percance con el granizo, del que todavía quedaban restos. A 6 kilómetros del Puerto de la Ragua, la ruta se adentra de nuevo en la provincia de Almería por la AL-5402.
En
Paterna del Río (https://www.paternadelrio.es/) hicimos una breve parada para sellar el pasaporte. Un sello más o menos según como se mire. Mi miedo era que
KaTY no arrancara, pero se estaba portando como una jabata.
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La marcha continuaba por la
AL-5402 hasta la localidad de
Laujar de Andarax, para enlazar con la
A-348 hasta pasar
Canjáyar, donde la ruta toma la
AL-3404 en dirección
a Alba. En
este tramo, se
disfruta de una carretera con miles de curvas, además de paisajes espectaculares;
de hecho, esta es la tónica de toda la ruta.
Un claro ejemplo es esa recta con el
Santuario de Tices (https://www.laalpujarra.es/santuario-de-tices-de-ohanes-declarado-bien-de-interes-cultural/) de fondo
, una estampa digna de revista de viajes en moto. Dicho santuario
fue construido en el año 1800 sobre las ruinas del antiguo
templo de
San Marcos y ahora alberga la imagen de la
Virgen de la Consolación.
La leyenda cuenta que la talla de la virgen fue llevada por soldados
de Beires y que, tras posarla en el suelo para descansar,
les resultó imposible volver a levantarla.
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En Alba hicimos una breve parada para comer algo y descansar las posaderas. ¿Y qué mejor para una parada exprés que un trozo de pan de pueblo -que habíamos comprado en una de las paradas de sellado- y un poco de embutido que nos agenciamos en la Carnicería Domingo de la misma localidad?. Sé que es algo de tiesos, pero como buen tieso, hay que economizar tanto en tiempo como en dinero. ¡Ja, ja, ja!
Continuamos la ruta circulando por la A-1177, que recorre el trazado de forma paralela a la A-92, hasta llegar a la AL-4404 que nos llevaría directos al Observatorio de Calar Alto (https://www.azimuthspain.com/calar-alto/).
Conforme ibamos recorriendo la AL-4404 el cielo se iba oscureciéndo y la temperatura iba bajando. De hecho al llegar al Azimuth aprovechamos para ponernos el chubasquero porque la cosa se ponía fea. Además había que buscar al Novio, pero la niebla no acompañaba para poder encontrarlo.
Abandonamos Calar Alto y enfilamos hacia Velefique, otro de esos puntos imprescindibles para recorrer en moto cuando se está en Almería. El recorrido se adentra por la A-1178 para más adelante, enlazar con la AL-4406, dejando atrás Olula de Castro y Castro de Filabres.
Este tramo que acabamos de recorrer no tiene nada que envidiar al que nos esperaba. Es cierto que la AL-3102, que sube desde Velefique hacia el alto homónimo, es una de las carreteras más moteras de la provincia gracias a su trazado revirado y a la calidad de su asfalto.
Tras disfrutar como niños en un patio de colegio, llegaba la calma. Después de encadenar varios tramos de curvas, afrontramos un sector para descansar formado por la A-334 que enlaza con la A-349. De esta manera nos adentramosen el Valle del Almanzora famosa por sus canteras de mármol, con Macael como la localidad que da nombre a este preciado material.
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Poco a poco íbamos dejando atrás el interior para acercarnos a la costa y a nuestro destino final. Enlazamos carreteras como la AL-6105 y AL-6106 con la A-1100, que nos llevó a pasar por Uleila del Campo, para terminar enlazando con la N-340a hacia Sorbas.
En el punto de sellado que se encontraba en las puertas del Circuito de Almería (https://almeriacircuit.com/) nos dimos cuenta de que la ruta no iba a ser de 501 kilómetros «como indicaba el cartel de la entrada del hotel» y que no llegaríamos a una hora pruedente, ya que aún quedaban «100 km desafío» aproximadamente. Así que abandonamos la nacional para tomar la AL-3107 hacia Lucainena de las Torres y continuar hasta Níjar. Rodar por este tramo de la ruta al caer el sol, con la luz cambiando sobre ese paisaje semidesérico, es una forma increíble (aunque cansadísima) de terminar el Desafío.
De hecho, pasado Níjar, enlazamos con la A-7 «Autovía del Mediterráneo», lo que, junto a la falta de luz natural y la fatiga de kilómetros que ya llevábamos a las espaldas, convirtió a este tramo en la parte más tediosa de la ruta. Pero, chino chano, llegamos al final.
Nos hicimos las respectivas fotografías como finalistas con el cartel del Desafío y con nuestros diplomas de participantes. Y, como podéis observar, lo hicimos con una sonrisa en la cara que indica el placer de terminar un año más.
Pero esta edición tenía un final mucho más especial para mí, ya que cerca del punto de salida y fin del Desafío vive mi tía, a la cual llevaba años sin ver. La sorpresa fue aún mayor cuando descubrí que con ella estaba otra de mis tías, que vive en Alemania y estaba pasando unos días allí. Así que, tras una ducha rápida, de nuevo me monté en KaTY para ir a verlas, darles un gran abrazo y ponernos al día.
Desde aquí les mando un beso grande, aunque se que no van a leer estas líneas.
De regreso al hotel, me acerqué a donde estaban mis compañeros de ruta y aquellos con los que nos juntamos año tras año, para tomar algo y rememorar todo lo ocurrido durante el Desafío. Y, como de costumbre, elucubramos sobre cuál podría ser la sede de la siguiente edición.
Varios refrescos después, decidimos irnos a la cama para disfrutar del merecido descanso del guerrero.
Llegó el día de la «D-espedida». Después de un gran fin de semana de amigos, llegó el momento del regreso. Supuestamente íbamos a salir temprano, pero ya sabemos que eso es difícil, y más aún si Juanlu tiene que despedirse de todo el mundo. Jejeje.
Tras el desayuno, me despidí de Alejandro y fui a por Katy, rezando para que arrancase sin problemas. Y, tal como hizo durante todo el día anterior, le dí al botón y «Brum», arrancó a la primera. Así que la aparqué en la puerta del hotel y bajé el equipaje para colocarlo antes de comenzar el regreso.
Mientras esperaba a Juanlu me acerqué a la playa para hacer unas fotillos de despedida.
Juanlu, tras un par de abrazos y besos, fue a por su corcel, pero no traía buenas nuevas: me indicó que tenía pocas pastillas de freno. Así que el ritmo de regreso iba a ser algo más lento de lo previsto.
Salimos de Roquetas de Mar tomando la Plaza de Corazon Mito con su vistas al mar, para posteriormente subir y tomar la A-7 en dirección a El Ejido.
Desde este punto la ruta nos lleva por carreteras secundarias hasta conectar con la A-44, una vez pasado Lanjarón. Sin embargo, el verdadero viaje está en el camino: en esas carreteras que serpentean por la Alpujarra almeriense y la granadina. Iniciamos el recorrido por la A-358 y enlazamos con la A-347 hasta toparnos con la entrada de Cherín y su característico arco de bienvenida. Conducir por aquí es viajar en el tiempo. Cruzarse con joyas como este Renault 12 es la excusa perfecta para bajar las revoluciones y dejarse llevar por el paisaje.
El arco no solo marcaba la entrada a Cherín, sino que también señalaba nuestro acceso a la A-348, nuestra vía directa hacia la A-44. Esta carretera, vieja conocida de nuestros viajes, nos ofreció esta vez una experiencia de luces y sombras: si bien el asfalto y el trazado de sus curvas seguían siendo un placer para la conducción, también nos sorpredió con varios cortes por obras.
Las imágenes anteriores no mienten: el cielo no presagiaba nada bueno. Así que, haciendo caso al refranero español de que «hombre precavido vale por dos», salimos de Roquetas con el chubasquero puesto. Menos mal.
Al llegar a Orgiva el tiempo ya amenazaba tormenta. Tras pasar Lanjarón aparecieron las primeras gotas y, justo cuando enlazamos con la A-44 en dirección a Granada, se desató el diluvio. Hubo un momento de auténtico «it's raining cats and dogs». Caían perros, gatos, elefantes y todo el arca de Moisés. ¡Jejeje! Seguro que habéis caído; el del arca era Noé.
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A la altura de Granada la tormenta nos dio una tregua y el cielo nos respetó un poco al incorporarnos a la N-432. Sin embargo, poco antes de Alcalá la Real nos volvió a caer una buena dosis de agua, así que decidimos hacer una breve parada para sacudirnos la humedad y, de paso, aprovechar para tomar un refrigerio. Y como la zona es dada a las tapas, en esta ocasión nos premiamos con unas migas que fueron el auténtico combustible para el cuerpo.
Antes de subir de nuevo a las motos, aprovechamos para despedirnos y así evitar detenernos de nuevo en caso de que la lluvia volviera a hacer de las suyas. De modo que tras un fuerte abrazo a Juanlu y Andréhh (con H aspirada), reemprendimos la marcha hasta llegar a nuestro destino sanos y salvo.
Llegados a este punto, solo me queda dar las gacias a Andréhh (con H aspirada) por haber sido una vez más nuestro camarógrafo; una pieza clave para que este blog siga un año más adelante contando nuestra particular versión del Desafío Invernal de los Moteros Gaditanos.
Y no quiero despedirme sin darle las gracias a Chus. Desde que está con nosotros la pequeña Noraly, hace de canguro cada año, haciendo posible que yo disfrute una vez más del Desafío.
Os espero en la próxima escapada del Gato Piji y os mando un abrazo fuerte para todos.
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