Esta vez el Gato Piji salió en familia a la Serranía de Ronda en busca del Bosque Encantado de Parauta.
Parauta (https://www.parauta.es/), es una localidad parecida a la de Júzcar (https://www.juzcar.es/), cuyo motor económico está basado en el entorno natural y el turismo rural. De modo que se han reinventado creando el Bosque Encantado (https://www.blogueraviajera.com/el-bosque-encantado/). Pero como todas las localidades tiene su propia historia, y Parauta no iba a ser menos. Se le presupone que es la patria del caudillo muladí Omar-ben-Hafsum.
Vamos a lo que nos interesa.
Partimos de Córdoba, enfrentando algunos sobresaltos en el coche, pero se supone que hallado la solución al problema. El viaje fue tranquilo, ya que la A-45 no es una vía muy complicada.
Abandonamos la autovía para adentrarnos en las carreteras secundarias de la Comarca de Gadalteba, con bastante circulación debido al buen tiempo que hacía. Además concidió con la festividad del Pilar.
Ya en la Serranía de Ronda, más concretamente en el Valle del Genal se encuentra nuestro destino.
Al llegar nos encontramos con una pareja de la Guardia Civil junto a un autóctono del pueblo con un walkie talkie en la mano, que nos desvió por la calle Diego López, para llegar a un aparcamieno, por llamarlo de alguna manera, entre unos olivos. La verdad que deberían habilitar otras infraestructuras para el visitante. Porque ese sitio no es muy recomendable en días de lluvia.
Yo tras pagar los respectivos 2 euros, decidí sacar el coche y aparcarlo en la Plaza Cristóbal González, donde encontramos un hueco para aparcarlo.
De modo que os recomiendo que intentéis buscar aparcamiento antes de ponerlo en el olivar.
Al bajarnos del coche nos encontramos con el famoso Árbol Mago, donde nuestra Noraly apunta maneras de fotógrafa.
De modo que os recomiendo que intentéis buscar aparcamiento antes de ponerlo en el olivar.
Al bajarnos del coche nos encontramos con el famoso Árbol Mago, donde nuestra Noraly apunta maneras de fotógrafa.
Este ente mágico te da la bienvenida al pueblo, del cual disfrutamos de sus calles. Calles llenas de rincones mágicos y decoradas con sillas y un pozo de los deseos.
Siguiendo los carteles llegamos a la calle de las Hadas, que estaban acompañados de unos caracoles muy coloridos.
Pero paseando nos encontramos a otras pequeñas haditas que nos indicaban que estabamos cerca del bosque encantado. De hecho a alguna le entraron las prisas.
Los carteles siempre indican direcciones, pero junto a estas haditas entcontramos unas indicaciones que mostraban acciones interconectadas fomentando la paz interior y la liberación emocional.
El siguiente cartel nos da la bienvenida junto a unas alas de mariposa que hacen que los visitantes se sientan como unas hadas del bosque.
Junto al cartel de entrada, nos encontramos con algunos más que indicaban ciertos comportamientos que deberían tener los visitantes. Y que realmente es triste que tengan que recordarnos estas cosas de civismo.
El recorrido es apto para cualquier tipo de persona, incluso si van en sillas de ruedas. Sólo la última parte se puede complicar algo más por el terreno y la pendiente. De hecho os encontraréis con bancos e incluso con algún que otro baño portátil. Así que no os lo penséis y venid a visitar el bosque encantado.
En todo bosque encantado hay hadas mágicas que protegen con sus poderes mágicos a los árboles y habitantes de la zona.
Los animalitos del bosque aparecían por allí y por acá, invitando a que te unieras a ellos para hacerte unas fotos. Pero lo bueno de ellos, es que ninguno de ellos mordía.
Luego había otros personajes como el Fauno con forma caprina, que también pertenecen al entorno mágico que rodea al bosque.
Pero lo que más abundaba en el recorrido y en el pueblo eran los enanos. Los había con el gorro rojo, con el gorro azul, con carteles, grandes y chicos. Os aburriréis de ver enanos. Hasta en las papeleras.
Todas estas criaturas viven en casas hechas en los árboles y beben de fuentes que dan suerte o que son mágicas.
Disfrutamos del recorrido, viendo los duendes, las casas y los animalillos. Pero el entorno del camino, con los paisajes y los castaños de la zona le dan esa parte de naturaleza que hacen atractivos estos recorridos.
Con un poco de suerte puedes disfrutar alguna que otra castaña de las que han caido en el camino. (Y digo que han caído en el camino, porque había gente que se metían en las partes cerradas para coger castañas. Y luego nos quejamos porque nos prohiben muchas cosas. Pero hay que respetar para poder disfrutar de cosas así).
Con las pilas recargadas tras la siesta, Noraly disfrutó, como niña que es, del parque infantil que había al lado de la zona de deporte.
Después de echar un gran día, paseando y disfrutando de cosas como el Bosque Encantado, nos dan ganas de buscar en internet otro destino para poder hacer lo mismo.
Así que, sin más preámbulo y como dice el cartel del camino. "Colorín, Colorado, este cuento se ha terminado".
Como siempre, agradezco poder disfrutar de todos mis paseos con Chus y con Noraly, que hacen que busque otros destinos y así poder seguir contandoos más viajes del Gato Piji.
Y pasito a pasito llegamos al final del recorrido, donde un Pegaso de color lila nos daba la enhorabuena por conseguir finalizar el recorrido. O también se podría decir, que nos daba ánimos, porque desde allí había que dar media vuelta y deshacer todo el camino que acabábamos de recorrer.
Pero antes de regresar, aprovechamos para tomar fuerzas comiendo algo. Y tuvimos suerte porque encontramos hasta asientos naturales. Jejeje.
Es verdad que había una mesa y unos asientos alrededor. Pero como sugerencia, propongo que se pongan más mesas al estilo de merenderos.
Es verdad que había una mesa y unos asientos alrededor. Pero como sugerencia, propongo que se pongan más mesas al estilo de merenderos.
Una vez deshecho el camino, nos paramos en la zona deportiva del pueblo y aprovechamos para tomar un café en una Food Truck, que había, mientras que la peque se echaba una siesta.
Con las pilas recargadas tras la siesta, Noraly disfrutó, como niña que es, del parque infantil que había al lado de la zona de deporte.
Parauta, a pesar de aprovechar la mitología de seres mágicos para atraer al turismo, también tienen ese espíritu cristiano con la iglesia y una pequeña capilla. Y supongo que más de uno le pedirá que los peques no se tiren muchas horas montándose en el parque infantil.
Así que, sin más preámbulo y como dice el cartel del camino. "Colorín, Colorado, este cuento se ha terminado".
Así que me despido de todos vosotros, os espero en la próxima escapada del Gato Piji y os mando un abrazo fuerte para todos.
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